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Mayo de 2004

Actualización sobre la conferencia EASL
Alan Franciscus, Redactor jefe

La Asociación Europea para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas celebró recientemente su conferencia anual en Berlín, Alemania. Casi todos los datos clínicos más importantes sobre las opciones de tratamiento actuales ya han sido divulgados en la prensa o en otras conferencias. Este informe se centrará principalmente en las terapias experimentales para tratar la la hepatitis C crónica, y otro de los artículos abordará el tratamiento de la hepatitis C aguda.

Fibromialgia y hepatitis C
Liz Highleyman

Muchas personas con hepatitis C experimentan síntomas como fatiga, dolores musculares y articulatorios, confusión mental y depresión, ya sea por el propio virus o como efecto secundario del tratamiento con interferón. Pero algunos pacientes con hepatitis C sufren además fibromialgia (FM), una enfermedad caracterizada por dolores corporales generalizados.

Consejos de salud: Hierbas medicinales y hepatitis C 1ª Parte
Lucinda K. Porter, Enfermera titulada, CCRC

El empleo de plantas con fines medicinales tiene una larga e interesante historia. Sin embargo, el uso de plantas es controvertido en la medicina occidental contemporánea, debido a la falta de investigaciones científico-estadísticas que demuestren su seguridad y eficacia.

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Actualización sobre la conferencia EASL
Alan Franciscus, Redactor jefe

La Asociación Americana para el Estudio de las Enfermedades Hepáticas celebró recientemente su conferencia anual en Berlín, Alemania. Casi todos los datos clínicos importantes sobre las opciones de tratamiento actuales ya han sido divulgados en la prensa o en otras conferencias. Este informe se centrará principalmente en las terapias experimentales para tratar la la hepatitis C crónica, y otro artículo abordará el tratamiento de la hepatitis C aguda.

La conferencia EASL celebrada este año se centró en muchos fármacos nuevos que se están estudiando actualmente como tratamiento de la hepatitis C. Es importante recordar que la mayor parte de los compuestos que se estudian en los ensayos clínicos no llegan a ser aprobados por la FDA para su comercialización. Por lo general, los estudios clínicos sobre nuevas terapias se dividen en tres fases. Los estudios en Fase IV suelen definirse como estudios de farmacovigilancia después de la comercialización y se realizan una vez que la FDA ha aprobado el nuevo medicamento. Cuanto más avanzada sea la fase de ensayo de un fármaco determinado, más probabilidades existen de que el compuesto sea aprobado por la FDA para su comercialización.

Fases de un ensayo clínico

• En la Fase I, los investigadores someten a prueba por primera vez un nuevo fármaco o tratamiento con un pequeño grupo de participantes (20-80) para evaluar su seguridad, determinar el margen de administración tolerable e identificar sus efectos secundarios.

• En la Fase II, el fármaco o tratamiento analizado se administra a un grupo más grande (100-300) para comprobar si es eficaz y evaluar más a fondo su seguridad.

• En la Fase III, el fármaco o tratamiento estudiado se prueba con grupos numerosos de participantes (1.000-3.000) para confirmar su eficacia, controlar sus efectos secundarios, compararlo con los tratamientos habituales y recopilar información que permita tomarlo sin riesgos.

• En la Fase IV, el medicamento ya está en el mercado para alguna indicación específica, pero vuelve a analizarse para otra indicación, otro uso u otra enfermedad.

Terapias Experimentales

Albuferón
Albuferón (XTL Biopharmaceuticals Ltd) es una forma de interferón fusionada con albúmina de suero humano, la cual permite que el interferón permanezca en el cuerpo durante más tiempo. Un estudio clínico realizado por V. Balan y colegas estudió la seguridad, la farmacocinética y la farmacodinámica de Albuferón con dosis crecientes sencillas y dobles en pacientes que tenían hepatitis C y no habían respondido a otros tratamientos con interferón. El noventa y siete por ciento de los participantes en el estudio tenían el genotipo 1 (el más difícil de tratar). Las reacciones adversas fueron de leves a moderadas y no variaron en función de las dosis administradas. Los análisis preliminares sugieren una semivida terminal media (la cantidad de tiempo que permanece en el cuerpo) de 143 horas en los dos grupos con las dosis inyectables sencillas más elevadas. Se observó una reducción de la carga viral del VHC (reducción >0,5 logocopias) en el 62,5% de los participantes (25/40) del grupo con inyecciones sencillas (120-160 mcg). Los autores de este estudio concluyeron que “Albuferón resultó seguro y bien tolerado”. La farmacocinética respaldó que la posología adecuada es cada 2-4 semanas. Se observó una respuesta antiviral en los grupos con dosis sencillas más elevadas".

Merimepodib
Merimepodib (MPB) (VX-497) es un inhibidor selectivo de la IMPDH. En un estudio realizado por P. Marcellin y colegas, se inscribió a 31 pacientes con el genotipo 1 que no habían respondido previamente al tratamiento de interferón y ribavirina. Se distribuyó aleatoriamente a los participantes para que recibieran VX-497, 25 ó 50 mg cada doce horas, o bien un placebo combinado con interferón pegilado más ribavirina durante 24 semanas. Los participantes del ensayo que alcanzaron una carga viral indetectable a las 24 semanas recibieron tratamiento durante 24 semanas más. Todos los pacientes fueron seguidos después del tratamiento para determinar la respuesta virológica sostenida.

El informe de las primeras 24 semanas (resultados preliminares) reveló que la dosis más elevada de VX-950 combinada con interferón pegilado más ribavirina fue la que obtuvo más pacientes con una carga viral indetectable: el 85%. Los autores concluyeron que “la adición de VX-950 con dosis de 50 mg a interferón pegilado más ribavirina fue bien tolerada y mostró un mayor efecto antiviral a las 24 semanas en el grupo de población que no había respondido previamente al tratamiento de interferón/ribavirina”. Ahora se esperan con impaciencia los resultados sobre la RVS que se obtendrán del seguimiento posterior a la terapia.

Viramidina
La viramidina es un profármaco de la ribavirina. Es bien sabido que la ribavirina provoca anemia hemolítica a muchos pacientes que siguen una politerapia de interferón más ribavirina. Se cree que, puesto que la viramidina se dirige principalmente al hígado, ésta debería reducir el riesgo de anemia hemolítica provocada por el uso de fármacos. En un estudio realizado por Robert Gish y colegas, se inscribió a 180 pacientes para evaluar la viramidina como sustituto inocuo de la ribavirina. Se distribuyó aleatoriamente a los pacientes para que recibieran interferón pegilado alfa -2a (Pegasys) 180 µg/semana en combinación con viramidina en dosis de 400 mg, 600 mg, 800 mg dos veces al día o bien ribavirina 1000/1200 mg una vez al día. En este estudio, el 64% de los participantes eran varones, la edad media era de 48 años, el 76% eran blancos y la carga viral media era de 6,5 logocopias/ml. Después de 24 semanas de tratamiento, no se apreció una diferencia significativa entre el grupo de viramidina (800-1600mg/día) y el de ribavirina en cuanto a la proporción de pacientes con una carga viral indetectable o un descenso de 2 logocopias o más en la carga viral (el 83% frente al 83%).

Anemia hemolítica: escasez de glóbulos rojos en la sangre como consecuencia de la destrucción de los glóbulos rojos
Farmacocinética: la acción de los fármacos en el organismo, lo que incluye los procesos de absorción del medicamento, su metabolismo, su distribución en los tejidos y su eliminación
Farmacodinámica: la forma en que el fármaco se distribuye por el cuerpo.

Muy pocos pacientes de los grupos de viramidina desarrollaron anemia hemolítica, en contraste con el grupo tratado con ribavirina (el 2% frente al 24%; p<0,001). Los demás efectos secundarios fueron semejantes en los distintos grupos de tratamiento. Los autores concluyeron que “Viramidina demostró una actividad antiviral comparable a la de ribavirina cuando se utiliza en politerapia con peginterferón alfa-2a, pero presentó una incidencia de anemia hemolítica significativamente más baja.

NM283
NM283 es un inhibidor de la polimerasa. Un estudio en fase I/II realizado por E. Godofsky y colegas evaluó la tolerancia, farmacocinética y actividad antiviral de NM283. Doce grupos de pacientes fueron distribuidos aleatoriamente para recibir NM283 (con márgenes de 50-800 mg/día) o placebo. El estudio reveló que los efectos secundarios observados fueron transitorios. Todos los pacientes finalizaron el tratamiento. Se halló que NM283 fue bien absorbido, alcanzando concentraciones de fármaco en el plasma proporcionales a las dosis recibidas. Los autores señalaron que el próximo estudio analizaría el uso de NM283 en combinación con peginterferón.

Tratamiento de la hepatitis C aguda

En los últimos estudios, el interferón convencional como tratamiento de la hepatitis C aguda ha obtenido resultados muy satisfactorios, con tasas de respuesta virológica sostenida del 98%. Sin embargo, aún no se ha definido el régimen óptimo ni la duración del tratamiento .

También se presentaron los resultados de otro estudio centrado en el uso de interferón pegilado alfa-2b (Peg-Intron) (1,5 mcg/kg a la semana durante 3 meses) como tratamiento de la hepatitis C aguda. En el estudio, Calleri y colegas presentaron los resultados preliminares de 15 pacientes actualmente inscritos en 6 centros italianos (un paciente abandonó por motivos logísticos). El tratamiento con Peg-Intron comenzó en los 4-90 días siguientes a la infección inicial de la hepatitis C. El estudio halló que el tratamiento fue bien tolerado y no ocasionó reacciones adversas graves ni aumentos súbitos de la ALAT. La carga viral del VHC descendió hasta niveles indetectables en 13 de los 14 pacientes inscritos durante el primer mes de terapia, y los 14 participantes lograron un resultado negativo a la carga viral después de 3 meses de tratamiento. Ocho de 14 pacientes mantuvieron ese nivel indetectable durante el período de seguimiento (media de 3 meses, margen 1-12). Los pacientes con el genotipo 1 fueron los más propensos a recaer durante el tratamiento y después del mismo.

Los autores concluyeron que la terapia con “interferón pegilado es bien tolerada en la hepatitis C aguda. Después de una rápida reducción del VHC, es común que los pacientes con el genotipo 1 sufran recaídas. Probablemente sea aconsejable emplear un tratamiento más potente, que podría incluir ribavirina o un ciclo terapéutico más largo, al menos en los casos de genotipo 1”.

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Fibromialgia y hepatitis C
Liz Highleyman

Muchas personas con hepatitis C experimentan síntomas como fatiga, dolores musculares y articulatorios, confusión mental y depresión, ya sea por el propio virus o como efecto secundario del tratamiento con interferón. Pero algunos pacientes con hepatitis C sufren además fibromialgia (FM), una enfermedad caracterizada por dolores corporales generalizados. Se calcula que 3-6 millones de estadounidenses tienen FM, y la enfermedad afecta en mayor medida a las mujeres de mediana edad.

La fibromialgia (FM) se define como dolor en los músculos, los tendones y los ligamentos. Se caracteriza por dolor y rigidez en todo el cuerpo, pero especialmente en los puntos más sensibles (como la base de la mandíbula, la nuca, la parte superior e inferior de la espalda). La FM no ocasiona inflamación ni lesiones musculares y no es progresiva (aunque sí se trata de una enfermedad crónica). El dolor oscila de leve a intenso y aparece y desaparece con el tiempo, empeorando con ciertos factores como el estrés, el cansancio físico y la falta de sueño.

La mayoría de las personas con FM padece otros trastornos, tales como:

• fatiga
• problemas de sueño
• dolores de cabeza
• alteraciones en la función cognitiva (p.ej., falta de memoria o concentración).
• parestesias (entumecimiento, hormigueo o quemazón)
• síndrome de las piernas inquietas (sacudidas musculares involuntarias durante el sueño)
• síndrome del intestino irritable
• síndrome premenstrual o calambres menstruales fuertes
• sensibilidad inusual ante el calor, el frío, el ruido, la luz o los olores
• hipotensión mediada por la actividad neuronal (descenso de la tensión arterial al levantarse o al sentarse)

Causas de la fibromialgia
A pesar de los años dedicados a la investigación, todavía no se comprende bien cuál es el origen de la fibromialgia. Dado que los síntomas suelen ser invisibles, muchos pacientes con FM han tenido que escuchar que su enfermedad “estaba tan solo en su cabeza”. Pero hoy en día la mayor parte de los médicos reconocen que no se trata de un trastorno psicosomático. Aunque muchas personas que la padecen tienen ansiedad o depresión, éstas por lo general son consecuencia del dolor y las limitaciones funcionales que provoca la enfermedad.

Muchos pacientes (aunque no todos) afirman que sus síntomas comenzaron después de una lesión física, una intervención quirúrgica, una infección vírica o bacteriana, tras la exposición a alguna toxina o después de un suceso emocionalmente estresante. La FM no se ha relacionado con ningún patógeno específico como el virus de Epstein-Barr (VEB), el micoplasma, o el herpetovirus humano 6 ó 7 (y no existen indicios de que pueda contagiarse de una persona a otra). No parece que estos factores desencadenantes ocasionen fibromialgia directamente, sino que más bien ponen en marcha ciertos procesos fisiológicos que dar lugar a los síntomas. Esto puede ocurrir en personas que ya tienen predisposición genética, pues la FM es hereditaria.

Estos procesos pueden conllevar cambios en la función inmunitaria, endocrina o neurológica. Algunos estudios han mostrado cambios inmunitarios en las personas con FM, tales como alteraciones en los niveles de citocina (mensajero químico) y reducción de la actividad de los citolíticos naturales, pero los datos existentes son contradictorios. La FM no parece deberse a la inmunodepresión ni a la autoinmunidad. Las investigaciones indican que las personas que la padecen presentan ciertas anomalías endocrinas, tales como escasez de la hormona de crecimiento y el cortisol, una hormona producida por las glándulas suprarrenales cuando el organismo está bajo los efectos del estrés. La FM también parece provocar cambios en la forma en que el sistema nervioso procesa el dolor. Los estudios de gammagrafía y de EEG revelan que las personas con fibromialgia presentan una actividad alterada en las partes del cerebro que procesan el dolor. Además, muestran concentraciones elevadas de la sustancia P, un compuesto químico que transmite las señales dolorosas. Estos cambios pueden provocar hiperalgesia, o una mayor sensibilidad al dolor (y, en ocasiones, también a otros tipos de estímulos).

Casi todas las personas con fibromialgia tienen trastornos del sueño, tales como dificultad para conciliar el sueño, sonambulismo o síndrome de las piernas inquietas. Los estudios cerebrales revelan que es posible que los pacientes afectados no alcancen las etapas más profundas del sueño. Por ello, a pesar de estar en la cama durante 8 ó 10 horas, pueden sentirse agotados por la mañana (lo que se llama sueño no reparador).

Es probable que la FM sea producto de la interacción de múltiples factores. Una vez que aparecen los síntomas, los pacientes tienden a evitar la actividad física (lo que deteriora el tono muscular), se deprimen y tienen aún más problemas de sueño, lo cual a su vez agudiza los síntomas.

Fibromialgia, SFC y VHV
La FM parece estar estrechamente relacionada con otras afecciones caracterizadas por dolores crónicos, fatiga, alteraciones de la función cognitiva e hipersensibilidad a los estímulos. Ésta puede manifestarse como síndrome de fatiga crónica (SFC), hipersensibilidad a múltiples sustancias químicas (enfermedad por factores ambientales) o síndrome de la Guerra del Golfo. Algunos expertos creen que estos problemas de salud son, de hecho, manifestaciones diferentes del mismo trastorno subyacente. Hasta un 75% de las personas con FM padecen además SFC, y viceversa. Los síntomas de estas afecciones se superponen en gran medida, pero también se han observado algunas diferencias: los pacientes con SFC son más propensos a tener síntomas semejantes a los de la gripe, como fiebre e inflamación de los ganglios linfáticos, mientras que los afectados por la FM se caracterizan por tener dolor en puntos específicos.

Dado que algunos de los síntomas de la FM y del SFC son similares a los que provoca la hepatitis C, los investigadores han explorado si estas afecciones están relacionadas y de qué modo pueden estarlo. En un estudio con 250 participantes, D. Buskila y colegas hallaron que el 16% de los portadores del VHC, el 3% de los pacientes con cirrosis debida a otras causas y ninguno de los participantes VHC negativos cumplían los criterios para el diagnóstico de FM. Casi todos los participantes VHC positivos con FM eran mujeres. En contraste, J. Rivera y colegas detectaron anticuerpos al VHC en el 15% de un grupo de 112 pacientes con FM, frente al 5% de otro grupo con artritis reumatoide con factores ajustados para hacer la comparación. Más recientemente, E. Kozanoglu y colegas hallaron que el 19% de los pacientes con el VHC tenían FM, frente al 5% del grupo de control no infectado. Es interesante señalar que los pacientes con VHC y FM relataron más puntos doloridos y un dolor más intenso que quienes tenían FM sola. El interferón puede provocar síntomas parecidos a los de la FM y el SFC, pero ninguno de los pacientes con VHC del estudio de Buskila estaban tomando interferón (Rivera y Kozanoglu no señalaron el uso de interferón en sus informes). En otro estudio reciente, M. Thompson y colegas describieron varias alteraciones en las citocinas que se observaron tanto en los casos de hepatitis como en los de FM y que pueden causar hiperalgesia y otros síntomas comunes a estos trastornos. Buskila sugiere que, puesto que no hay pruebas de que algunos patógenos específicos causen FM o SFC, es más probable que las infecciones en general-tales como el VHC-sean posibles factores desencadenantes de estos trastornos.

Diagnóstico y tratamiento de la fibromialgia
El diagnóstico de la FM se basa en una definición en dos partes:

• Dolor en los cuatro cuadrantes del cuerpo (es decir, en ambos lados y por encima y por debajo del talle) durante 3 meses como mínimo
• Dolor en 11 puntos sensibles de entre 18 puntos definidos como mínimo

No existen análisis de laboratorio que indiquen específicamente la presencia de FM. Sin embargo, la FM puede manifestarse de forma parecida a varias otras enfermedades, por lo que éstas deberían descartarse mediante las pruebas correspondientes si se sospecha su presencia. Estas posibles afecciones son: la enfermedad de Lyme, el lupus, la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple y el hipotiroidismo (que en ocasiones es provocado por la terapia con interferón).

No existe una cura conocida para la FM, por lo que la terapia va dirigida a aliviar los síntomas y a mejorar la calidad de vida. La educación es un elemento clave para ayudar a los pacientes a hacer ajustes en sus hábitos vitales y reducir el dolor y la fatiga. Muchas de estas medidas ya son familiares para las personas que viven con el VHC: programar las actividades escalonadamente, simplificar las tareas, reservar tiempo para descansar, tener expectativas realistas y pedir ayuda cuando lo necesite. No trate de hacer demasiadas cosas los ”días buenos”, ya que puede sufrir agotamiento y una recaída de los síntomas.

"Es esencial seguir un programa suave de estiramientos y ejercicios aeróbicos para contrarrestar la tendencia a perder tono muscular que contribuye a la disfunción progresiva en los pacientes con fibromialgia”, asegura el Dr. Robert Bennett, especialista en fibromialgia. Puede ser tentador postrarse en cama permanentemente, pero esto podría empeorar la fatiga y la discapacidad. Practicar con regularidad ejercicios de bajo impacto mejora el tono muscular y favorece el sueño reparador. Comience poco a poco con unos minutos de estiramientos suaves al día y, si es posible, prolongue la sesión hasta llegar a 20-30 minutos al día.

Muchos medicamentos pueden favorecer el sueño y mitigar el dolor. Para el insomnio, se puede empezar probando antihistamínicos y melatonina, seguidos de fármacos más fuertes como el zolpidem (Ambien) o el temazepam (Restoril). El clonazepam (Klonopin) sirve para controlar el síndrome de las piernas inquietas. Los medicamentos sin receta no suelen ser muy eficaces, pero los antidepresivos tricíclicos en dosis bajas como la amitriptilina (Elavil) o la doxepina (Sinequan) pueden aliviar el dolor y favorecer el sueño, del mismo modo que la trazodona (otro tipo de antidepresivo). Si estas medidas no son adecuadas, pueden utilizarse analgésicos más fuertes como el tramadol (Ultram), o bien narcóticos (p.ej., Vicodin, OxyContin). En los puntos doloridos también pueden administrarse inyecciones de lidocaína para evitar las recaídas. Los pacientes que sufran dolores constantes e intensos deben acudir a una unidad del dolor. Es importante señalar que los pacientes con FM a menudo son sensibles a los efectos de los fármacos, por lo que la prudencia aconseja comenzar con dosis bajas e ir aumentándolas hasta el nivel necesario.

A las personas con FM a menudo les resultan útiles las terapias alternativas como la acupuntura, el Tai Chi, los masajes terapéuticas, la fisioterapia, los baños calientes, la biorregulación y las técnicas de relajación. Además, a muchos les ayudan los grupos de apoyo mutuo o la psicoterapia profesional.

Aunque la FM es una enfermedad crónica y puede no ser posible una recuperación completa, muchas personas experimentan mejorías con el tiempo. Algunas personas pueden volver a trabajo y, si no, pueden tener derecho a recibir beneficios por discapacidad (consulte "Fibromialgia, SFC, VHC y Seguro de Discapacidad de la Seguridad Social”).

Al igual que con muchas otras enfermedades, una combinación de varios métodos parece ser lo que mejor funciona. Programar escalonadamente las actividades, practicar ejercicios suaves, mantener buenos hábitos de sueño y reducir el estrés contribuyen a mantener bajo control el dolor y la fatiga.

Bibliografía:

1. Buskila, D. et al. Fibromyalgia in hepatitis C virus infection: another infectious disease relationship. Archives of Internal Medicine 157(21): 2497-500. 24 de noviembre de 1997.
2. Kozanoglu, E. et al. Fibromyalgia syndrome in patients with hepatitis C infection. Rheumatology International 23(5): 248-251. Septiembre de 2003.
3. Rivera, J. et al. Fibromyalgia-associated hepatitis C virus infection. British Journal of Rheumatology 36(9): 981-5. Septiembre de 1997.
4. Thompson, M. and A. Abarkhuizen. Fibromyalgia, hepatitis C infection, and the cytokine connection. Current Pain and Headache Reports 7(5): 342-347. Octubre de 2003.

Recursos en Internet:

• Arthritis Foundation (Fundación contra la Artritis): 800-283-7800, www.arthritis.org
• National Fibromyalgia Association (Asociación Estadounidense contra la Fiobromialgia): 714-921-0150, www.fmaware.org
• National Fibromyalgia Partnership (Sociedad Estadounidense contra la Fiobromialgia): www.fmpartnership.org
• National Chronic Fatigue Syndrome and Fibromyalgia Association(Asociación Estadounidense contra el Síndrome de Fatiga Crónica y la Fibromialgia): www.ncfsfa.org
• CFIDS Association of America (Asociación de América contra el SFC): 704-365-2343, www.cfids.org


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Consejos de salud: Plantas medicinales y Hepatitis C—1ª Parte
Lucinda K. Porter, Enfermera titulada, CCRC

Hace 5 años, escribí un folleto informativo llamado Plantas medicinales y Hepatitis C. El interés en la utilidad de las plantas medicinales sigue aumentando y, dado que ha aparecido más información sobre este tema, se ha hecho evidente que era hora de actualizar el folleto sobre las plantas medicinales y la hepatitis C. La edición revisada puede leerse en versión íntegra en www.hcvadvocate.org.

He reformateado el folleto en una serie en 3 partes para esta revista. Este artículo no pretende ser la última palabra sobre el tema de las plantas medicinales. Espero que a los lectores les resulte útil como herramienta para aprender más cosas sobre el mundo de las plantas medicinales. Por descontado, esta información no pretende servir de asesoramiento médico. Consulte siempre con su médico antes de tomar plantas medicinales.

El empleo de plantas con fines medicinales tiene una larga e interesante historia. Ciertos medicamentos modernos proceden de plantas, como la aspirina, que se obtiene de la corteza del sauce blanco, los digitálicos, que se obtienen de la dedalera, la morfina (de las amapolas) y la warfarina (Coumadin) del meliloto. Muchas culturas utilizan plantas indígenas con fines curativos. Sin embargo, el uso de plantas es controvertido en la medicina occidental contemporánea, debido a la falta de investigaciones científico-estadísticas que demuestren su seguridad y eficacia. Si aunamos a esto el daño potencial que pueden ocasionar estas sustancias, es fácil ver por qué los médicos son reacios a apoyar el uso de plantas medicinales. Algunos pacientes están interesados en métodos alternativos que complementen o incluso sustituyan el tratamiento recetado por los médicos. Esto es particularmente cierto en los pacientes que viven con el virus de la hepatitis C (VHC).
Aunque se han hecho enormes progresos en el campo de los tratamientos anti-VHC, las terapias antivirales existentes en la actualidad tienen muchos efectos secundarios y no siempre resultan eficaces. Si sumamos estos factores a los síntomas que algunas personas experimentan con el VHC no es de extrañar que las plantas medicinales parezcan una opción atractiva.

Aunque las plantas medicinales y otros suplementos puedan parecer atrayentes, muchos de estos compuestos pueden ser nocivos. Se sabe que algunas plantas medicinales tienen propiedades carcinogénicas y provocan daños neurológicos. Algunas hierbas son particularmente nocivas para el hígado y pueden ser no sólo dañinas sino incluso mortales. Esta hepatotoxicidad potencial (envenenamiento del hígado) lo que lleva a aconsejar a los pacientes con el VHC que eviten las plantas medicinales o las empleen con cautela.

El Ministerio de Sanidad y Consumo de los EE.UU. (FDA) es la agencia federal encargada de vigilar la seguridad de fármacos y alimentos. Los fármacos deben someterse a rigurosas pruebas con animales y seres humanos antes de que la FDA las apruebe para su comercialización. Por otra parte, las plantas medicinales y suplementos se consideran complementos dietéticos. Esto significa que están regulados por un conjunto de normas diferentes, establecidas en la ley Dietary Supplement Health and Education Act de 1994 (DSHEA). Bajo esta ley, el propio fabricante de los compuestos se encarga de garantizar la seguridad del complemento dietético. En general, los fabricantes de suplementos no necesitan la aprobación de la FDA ni están obligados a registrar su producto. Sin embargo, sí se les exige incluir información veraz en la etiqueta del suplemento.

El punto en el que la FDA puede intervenir en la regulación de las plantas medicinales es después de su comercialización. La FDA puede controlar el etiquetado, la información y la seguridad del producto. La notificación de las reacciones adversas que producen es voluntaria. La cuestión de si la FDA debería regular los suplementos es un tema muy debatido. La FDA ha sido criticada tanto por regular demasiado los complementos dietéticos como por no regularlos suficientemente. La intervención de la FDA en el uso de las plantas medicinales ha sido mínima debido a una serie de factores. Hasta la fecha, la excepción notable a esta tendencia es la venta de complementos dietéticos que contienen alcaloides de efedrina. La efedra, también llamada Ma Huang, es una de las plantas que contienen alcaloides de efedrina. Su uso se ha asociado a un aumento de la tensión arterial, una afección que incrementa el riesgo de sufrir ataques al corazón, accidentes cerebrovasculares e incluso la muerte.

Existen muy pocas investigaciones independientes centradas en el uso de plantas medicinales. El método de referencia de realizar estudios aleatorizados, doblemente ciegos y controlados con placebo está poco extendido en el campo de los remedios botánicos, y aún menos en el uso de plantas medicinales contra el VHC. En 1991, el Congreso de los EE.UU. fundó la Oficina de Medicina Alternativa (OAM) como parte de los Institutos Estadounidenses de la Salud (NIH). En 1998, el Centro Estadounidense para la Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM) pasó a formar parte de los NIH. Respondiendo a la necesidad de hacer más investigaciones sobre la seguridad y eficacia de las plantas y suplementos medicinales, la NCCAM y la Oficina de Complementos Dietéticos de los NIH establecieron los primeros Centros de Investigación sobre los Complementos Dietéticos, poniendo especial hincapié en la botánica. El tema específico de las plantas medicinales y la hepatitis viral se incluyó en la Conferencia sobre Medicina Complementaria y Alternativa en la Enfermedad Hepática Crónica celebrada en 1999, y ya se están llevando a cabo algunos estudios clínicos en este campo. Por desgracia, la financiación de estos estudios es limitada y siguen sin salir a la luz suficientes datos científico-estadísticos sobre las plantas medicinales y el VHC.

La escasez de investigaciones independientes no significa que las plantas medicinales no tengan ningún valor.

Las plantas han realizado importantes contribuciones a la medicina occidental. Las prácticas medicinales con hierbas tienen siglos de historia y han aportado algunas observaciones muy sólidas. Los sanadores indígenas confiaban en la botánica como remedio curativo. En nuestra era moderna, es común tratar las quemaduras solares con aloe vera, los dolores de estómago con jengibre o un los resfriados leves con menta o camomila. Estos remedios se aceptan como alternativas seguras de forma generalizada. Sin embargo, el uso de plantas medicinales para tratar enfermedades más graves como la hepatitis C es más complicado y suscita muchas preguntas. Por ejemplo, a la hora de elegir una planta medicinal, ¿qué parte de la planta se utiliza, cuándo se cosecha, y cómo se procesa? Los remedios medicinales no se preparan en un laboratorio. Esto significa que la homogeneidad del producto no está garantizada. ¿Es seguro el remedio herbal, qué marcas son las mejores y cuál es la dosis recomendada? El artículo del próximo mes tratará de dar respuesta a algunas de estas preguntas y ofrecerá algunas herramientas para poder tomar decisiones con la información necesaria.

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